La tribu del conejo rosa, un clan misterioso dotado de precognición. Un día, el clan del león dorado secuestra a quienes vivían en paz en aquel paraje remoto. Ruby, que descubre demasiado tarde la escena del desastre, acude a la tribu del lobo negro para rescatar a los suyos… *** Iván, líder de la tribu del lobo negro. Respetado por todo su clan, guardaba un secreto. —¡Maldita sea! Esa noche, como todas, huía hacia el monte de atrás escapando de aquello que aparecía cada noche para atormentarlo. Aturdido y sin tiempo de mirar por dónde iba, Iván no vio el obstáculo y pisó algo blando. —¡Agh! Perdió el equilibrio solo un instante: gracias a sus reflejos y a su técnica de caída logró aterrizar sin un rasguño, pero al final los seres que lo acosaban acabaron atrapándolo. —¡Largo, no te acerques! Y justo en esa situación miserable que no querría que nadie presenciara, a punto de ser llevado al límite por la fuerza, vio algo de ojos rojos que reptaba velozmente hacia él. —¿¡Y esto qué es!? Horrorizado ante la visión de Ruby —el pelo todo revuelto, las pupilas carmesí—, Iván intentó retroceder, pero el árbol a su espalda le cerró la huida. Zas. —¡Estás loca! ¿¡No me sueltas!? A diferencia de Iván, petrificado del susto, Ruby contemplaba la zanahoria con los ojos brillantes y exclamó con todas sus fuerzas: —¡Qué zanahoria tan deliciosa! ¡Gracias por la comida! Ñam. —¡Aaaah! —Je, je… zanahoria… Un alarido desgarrador y un suspiro de satisfacción se fundieron en uno solo.