Mientras cumplía una misión como agente de élite de un gremio de información, una espada me atravesó el pecho. Creí que estaba acabada... ¡¿Pero desperté de nuevo a los ocho años, en aquel horrendo orfanato?! «¡Hola! ¡Soy Diana!» Fue entonces cuando Diana —la hija menor del duque de Ellad— apareció ante mí. Decidida a no repetir los errores de mi vida pasada, cuidé de Diana con la intención de devolverla sana y salva al duque... pero ¿acaso la traté *demasiado* bien? «¡Hermana mayor, eres tan guapa! ¡Mi princesa! ¡Yo te protegeré!» Diana, que se niega a separarse de mi lado ni un instante; «¿De verdad te parezco una adulta tan poco fiable?» «¡Te he dicho muchas veces que, cuando se trata de hombres, el físico no lo es todo!» El duque de Ellad y su segundo hijo —hombres conocidos por su indiferencia hacia cualquiera ajeno a su familia— e incluso... «Te dije que no te separaras de mi lado sin permiso». ...el hijo mayor, famoso por su naturaleza fría y racional... ¡todos se están comportando de forma extraña! Me gané todo el cariño de Diana, así que, ¿por qué todos los demás están obsesionados conmigo?