¿Puede la salvación ser más escandalosa que la propia muerte? Dian, el futuro Duque y el único hombre que ha habitado los sueños de Lien, se consume por una extraña enfermedad. El oráculo es tajante y perverso: para sobrevivir, el heredero debe alimentarse del pecho de una virgen durante quince días. Lien no puede permitir que otra mujer lo toque. No puede imaginar los labios de su amigo de la infancia en piel ajena. Consumida por un celo posesivo que no sabía que tenía, ella toma una decisión extrema: beber la poción prohibida que transformará su cuerpo virgen en su única fuente de vida. "Yo lo haré. Nadie más puede ser su medicina". Encerrada en la penumbra del palacio, Lien descubrirá que la poción no solo altera su cuerpo, sino que despierta una sed que ningún remedio puede calmar. Ahora, entre el amanecer y el ocaso, el límite entre la enfermera y la amante se desvanece en una intimidad que ninguno de los dos podrá olvidar.