Cenicienta se casó con el príncipe. Pero jamás imaginó que el “felices para siempre” terminaría en solo diez años. El príncipe se enamoró a primera vista de otra dama y no solo la tomó como amante… ¡le propuso matrimonio! ¡Ese bastardo! Pero yo no podía hacer nada por la cada vez más marchita Cenicienta… Porque yo era: ¡Un ratón! Y no cualquier ratón, sino el más pequeño y pisoteado: un ratón del campo. Hada madrina, sé que soy solo una criatura despreciable, pero Cenicienta… ella siempre me cuidó. Lo único que deseo es que pueda volver a sonreír. Pensé que había muerto. Pero al despertar, el tiempo había retrocedido… Volví a cuando Cenicienta aún era maltratada por su madrastra y hermanastras. “He venido por encargo de la familia Ratson.” ¡¿Y resulta que no soy un ratón cualquiera sino parte de una familia noble de cambiaformas?! ¡¿Y que mi familia me ha estado buscando desesperadamente?! Entonces, Cenicienta… ¡Huye conmigo! Antes de que ese príncipe idiota llegue con su zapato de cristal… ¡Yo me la llevaré primero!